El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Caso Gill : Los días 15 o 16 de noviembre ya estaría disponible la maquinaria para hacer las excavaciones

06 de Noviembre, en Policiales

María Adelia Gallegos tiene 60 años y hace 15 que persiste en la búsqueda de su familia, los Gill. La mujer adelantó los días en los que se harán las excavaciones en los puntos que marcó el testigo clave.


José Rubén "Mencho" Gill, su esposa Margarita Norma Gallegos, de 26, ni de sus hijos María Ofelia, de 12, Osvaldo José, de 9, Sofía Margarita, de 6, y Carlos Daniel, de 2, desaparecieron en 2002. Trabajaban en la estancia La Candelaria, en la zona de Crucesitas Séptima, en el departamento Nogoyá y habían sido vistos por última vez, el 13 de enero de 2002, en Viale, a pocos  kilómetros kilómetros del lugar en el que vivían. 

"Cuando recién era una cosa muy dura, muy sufrida, porque no tuvimos respuestas, tuvimos que pelear con mi abogado para que nos entregaran el expediente, y el juez Gallino nunca hizo las cosas como debía. Ellos desaparecieron en enero y cuando yo fui a preguntar al juzgado, me dijeron que el juez se estaba casando en Victoria", rememoró la mujer en diálogo con FM Puerto de Seguí

"El juez se casó y se fue de luna de miel", reprochó al tiempo que se preguntó: "Qué era más importante, el casamiento o la desaparición de una familia". 

Gallegos recordó las escasas respuestas que recibió durante los peregrinares que hizo hacia los juzgados en la búsqueda de respuestas por la desaparición de su familia. "Siempre me decían: `Por ahora no hay nada, pregúntele a la fiscal´. Y la respuesta que me daba bronca de parte de la fiscal, era que me decía, `Si no hay nada... A ellos se los tragó la tierra´. `Cómo que no hay nada, una familia completa con chicos que iban a la escuela, y que no haya nada´". 

La mujer apuntó directamente al juez de Instrucción de Nogoyá, Jorge Sebastián Gallino, quien desde un principio se inclinó por la hipótesis que apuntaba a que la familia se había ido de vacaciones, que tal vez habían conseguido otro trabajo y por eso no habían regresado.

"El juez Gallino no le dio importancia desde un principio para esclarecer la causa. Cuando fuimos en septiembre de 2008, estaban las camas, las bicicletas de los nenes y sus cuadernos estaban sobre la mesa... Si ellos se habrían ido a buscar trabajo, o de viaje, tendrían que mover todo eso, porque son cosas que no se compran de un día para el otro", aventuró la mujer al tiempo que remarcó: "Los documentos y las ropas no estaban".

Comentarios